El uso de la Silla Vacía en Terapia Gestalt

Celedonio Castanedo

El Uso de la Silla Vacía. Grupos de Encuentro

Se puede establecer una relación entre el “diván psicoanalítico” y la “Silla Vacía”; ambos instrumentos son formas tradicionales de hacer psicoterapia de corte individual.

La silla vacía gestáltica o el diván psicoanalítico no son simples técnicas, sino que son instrumentos o herramientas que permiten al terapeuta ejecutar experimentos vivenciales o reestablecer el diálogo interno entre partes disociadas o alienadas de la personalidad. Así mismo, comunicarse con una persona ausente en el espacio terapéutico, estén estas vivas o muertas; todo lo anterior, cuando se utiliza la silla vacía. El diván permite al psicoanalista establecer la asociación libre de ideas .

La Utilización de la silla vacía como procedimiento terapéutico de la Terapia Gestalt se debe a Fritz Perls que se servía de esta técnica cuando ofrecía cortas sesiones de demostración ante grandes audiencias de profesionales ávidos de conocer la aplicación de su enfoque. Cuando Perls trabajaba frente a grandes grupos solía pedir un voluntario para realizar una breve intervención terapéutica, en la que enfatizaba el uso de la “Silla Vacía”, también conocida como “silla caliente”. La silla vacía se utiliza, por ejemplo, para establecer un diálogo con una persona ausente.

El paciente tiene frente a sí mismo una silla, en la cual en fantasía imagina que sentada la persona ausente, ocupando ésta el espacio vacío de la silla, sentándose seguidamente él en la silla vacía y respondiendo a la otra parte. En realidad, es el mismo paciente el que se responde a sí mismo, con la originalidad de que lo que dice desde la silla vacía es lo que diría la persona ausente o lo que el paciente cree que esta diría .

El conocer el paciente a la persona ausente, con la que dialoga, le permite saber que respuesta el otro le daría. Este cambio de una silla a otra y su respectivo diálogo se continúa hasta que el asunto inconcluso quede cerrado .

La silla vacía es utilizada también cuando se trabaja con polaridades, por ejemplo, para unir las partes disociadas o rechazadas de la personalidad del paciente. Tales como top-dog y under-dog (dominante y sumiso); en la toma de decisiones que conllevan dos alternativas, como se da cuando una persona tiene que decidir entre estudiar una carrera de ciencias exactas o de ciencias sociales, en la elección de una ciudad o país para vivir, en los sueños y pesadillas, llegando a la solución y cierre de la situación, lo que le permite un funcionamiento óptimo de su potencial humano, al cerrar situaciones inconclusas en la que invertía grandes energías que serán ahora gastadas en abrir nuevas situaciones o gestalten. Este ciclo de la experiencia ampliamente desarrollado por Zinker y Nevis tiene una gran importancia en el proceso existencial .

Además de utilizarla con sus pacientes, el terapeuta se puede servir de esta técnica gestáltica para resolver sus propios asuntos inconclusos. Así mismo, en algunas ocasiones, para encontrar respuesta a ciertas situaciones o para confrontar sus propios vacíos existenciales. El terapeuta puede colocar en la silla vacía a un “maestro terapeuta”, a una figura que represente para él una especie de gurú, chaman u hombre sabio, alguien que el sabe tiene la respuesta, aunque de nuevo paradójicamente la respuesta se la da el a sí mismo .

Algunos principios al utilizar esta técnica de la Silla Vacía han sido formulados por Fagan. Estos son:

  1. No comience hasta que haya tenido experiencia previa personal como paciente con este procedimiento .
  2. Esté preparado para recibir explosiones fuertes o respuestas emocionales de la parte del paciente .
  3. A no ser que tenga mucha experiencia en el trabajo con la silla vacía y/o conozca bien a su paciente, esté seguro de que puede proporcionar un seguimiento adecuado de soporte y de que el paciente está firmemente sólido. No ser capaz de dar la vuelta y centrarse o no llegar a resolver el conflicto puede ser muy dañino para el paciente, especialmente si se trata de una persona frágil o por lo menos frustrada .
  4. Mientras el proceso se desarrolla mantenga el rol terapéutico en un mínimo .
  5. Muévase despacio cuando a llega a callejones sin salida (impasse). Si duda, haga poco en lugar de mucho. Esté satisfecho con pequeños pasos en lugar de ir en busca de grandes descubrimientos .
  6. Si duda o esta confundido con lo que el paciente dice o hace, descúbralo antes que nada .
  7. Ofrezca medidas de seguridad, experimentos y siga su propia experiencia .

Esto siete principios se resumen en uno solo: “no empujes el río, que fluye solo….” A parte de los principios anteriores, Fagan menciona en el mismo artículo dos destrezas que debe poseer el terapeuta que trabaja con la silla vacía. Estas destrezas son:

a) La habilidad para oír clara y abiertamente, con el ingenio de un maestro del Zen, lo que le paciente está diciendo, sin la intromisión de los deseos y expectativas del terapeuta .

b) El instinto de darse cuenta intuitivo que mueve hacia el área de mayor intensidad o afecto en el paciente .

El terapeuta con las características anteriores se convierte más en un artista que en un científico.

En este sentido Mary Goulding, del enfoque de la Psicoterapia de la Redecisión, enfoque que sintetiza el análisis transaccional y la terapia gestalt, define la psicoterapia como un arte que utiliza el terapeuta para que el paciente cambie su vida. Para Goulding la psicoterapia es una arte como lo es escribir, pintar, fotografiar, componer música, etc. SeÑalando: “el arte de la psicoterapia es la unión que se produce entre el terapeuta y su paciente, de tal forma que el paciente pude cambiar su manera de pensar, sentir, creencias y/o conducta en todas las magnitudes que desee cambiar” .

Una forma original y creativa de utilizar la silla vacía era la que realizaba cuando trabajaba con familias Milton Erickson, descrita por Haley en el apartado “El Uso del Espacio y la Posición” del libro Uncommon Therapy. Erickson sentaba a los miembros de la familia en sillas distantes entre sí, designada de antemano para cada uno; el padre, la madre, el hijo (a). Si en un momento dado de la sesión deseaba Erickson que un miembro tomase el rol y el puesto de la silla del otro, entonces enviaba a este último afuera del consultorio y hacía que el primero ocupase su lugar, para que este estableciera contacto con lo que significaba ser la otra persona .

Por ejemplo, si hacía salir a un hijo podía decir a la madre, después de que este hubiese salido: “Ahora que usted está sentada en la silla de su hijo puede pensar más claramente lo que él es” .

En otras ocasiones trabajando con sujetos que se resistían a la hipnosis, Erickson hacía ver a la persona sus resistencias en la silla en que se hallaba sentada y le invitaba a cambiar a la otra, dejando así su resistencia donde antes estaba, en la silla que quedaba vacía .

También Zinker se sirve de la silla vacía en el Trabajo con Parejas, la tercera entidad de la unión entre dos personas, como él llama a la pareja: “Es importante que cada persona ponga sus ojos en el bienestar de la tercera entidad (la pareja)… Usando una tercera silla para la pareja. Esta silla vacía es su unión (la tercera entidad) y les digo: cuando sientan que la situación se calienta, alguno de ustedes conservará suficiente frialdad en la cabeza para sentarse en la silla del matrimonio y hablar con él. Yo como terapeuta no quiero estar allí solo. Hago que ellos se sientan en la silla del matrimonio. Esto permite que ellos salgan de sus propios sistemas de estima para hacer de abogada de la tercera entidad, su matrimonio… La tercera silla no representa al terapeuta ausente. Este es el terapeuta creando lugar para que el proceso creativo surja en la situación terapéutica. La silla vacía puede ser utilizada casi en todas las situaciones. Aunque hay que tener claro cual será la fuerza, el nombre o el contacto que se siente en la silla.

Es una técnica muy flexible y en este caso estamos hablando de un objetivo específico que consiste en hacer que la pareja se den cuenta que ellos no son únicamente individuos, sino que son una corporación y que el presidente de la corporación se encuentra sentado en la silla vacía y hablará en defensa de la corporación” .

El experimento de “dos sillas” ha sido objeto de estudio para medir sus efectos en la toma de decisiones de una carrera. En dicho estudio O´Grady utilizó como técnica suplementaria “las sillas”, un ejercicio de bioenergética de carga / descarga, conocido también como el ejercicio del Aro. En este experimento participaron 60 personas repartidas en tres grupos: 20 en sillas más la intervención somática o bioenergética; 20 únicamente en sillas; y 20 de control. Todos los sujetos fueron evaluados con instrumentos para medir la indecisión, la resolución de conflictos, el malestar, el estado de ánimo y la ansiedad. Los resultados indican que la combinación del ejercicio bioenergético mas las sillas es más efectivo que las sillas solas y que cuando no se aplica ningún tratamiento (grupo control). Para los niveles de indecisión y malestar y para incrementar sensaciones de resolución de conflictos, integración y optimismo .

Los Conductistas tienen una modificación de la silla vacía que llaman la “Silla de la Preocupación” en la que el paciente se sienta cuando experimenta pena o depresión. En esa silla, el paciente vive consecuencias negativas como son el permanecer un tiempo afuera del reforzamiento positivo y el efecto no placentero cuando la gente aprende que no es fácil mantenerse con un alto nivel de tensión por más de 5 minutos .

La silla vacía como imagen visual interna puede ser utilizada en fantasías dirigidas con parejas. La vivencia consiste en establecer un diálogo con la pareja, sentándose usted en una silla mientras en la otra vacía sienta a su pareja .

Un conocido terapeuta de técnicas ericksonianas de estrategia hipnótica, Jeffrey Zeig, director de la obra The Evolution of Psychotherapy, y organizador de la conferencia del mismo nombre, señala que utiliza la silla vacía cuando trabaja con pacientes fóbicos. En una de las sillas sienta al paciente que se aterroriza, el cual exagera el aterrorizarse él mismo, con todos los horrores que conlleva el objeto fóbico específico que teme avión, ascensor, animal, persona, situación, etc .

Aquí vemos que además de utilizar la técnica gestáltica de la silla vacía también se sirve de la Técnica gestáltica de Maximización (exageración), basada en el absurdo y lo paradójico. Con esta técnica los pacientes llegan a reconocer por ellos mismos lo absurdo que es aterrorizarse a sí mismos, con lo que son capaces de recuperar sus propias fuerzas y dejar de temer algo de lo que existe una lejana posibilidad de que ocurra o les pueda dañar. Algo que en “aquí y ahora” no está ocurriendo. Esta distorsión entre la percepción y la realidad (entre el mapa y el territorio tomando los términos de Korsybski), es la que tiene que aclararle el terapeuta a su paciente .

Es así como Castaneda señala: “El primer acto de un maestro es introducir la idea que el mundo que pensamos, que vemos, es únicamente una vista, una descripción del mundo”. Finalizando esta frase: “No lo tome seriamente; es únicamente una experiencia” que corresponde a lo que indica Rollo May atribuyéndolo a Frieda Fromm – Reichmann: “El paciente solo necesita una experiencia, no una explicación” .

El uso de la técnica de la silla vacía aporta un eficaz recurso para el trabajo terapéutico de las resistencias, interrupciones o interferencias al contacto. Perls, Goodman y Hefferline, consideran que “no es la ejecución, sino lo que llega a interferir con una adecuada finalización de la ejecución, lo que se convierte en el centro de nuestro trabajo” .

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